DestacadosMiradas hacia el pasado ZarateñoDe Escuelas, Maestros y algo más... (Tercera y última parte)

Carlos Riedel13 junio, 2020

Por Arq, Silvia Irene Baccino... Esta MIRADA HACIA EL PASADO ZARATEÑO les acerca un fragmento de la investigación denominada DE MAESTROS, ESCUELAS Y ALGO MÁS…, realizada por Sergio D. Robles, Silvia I. Baccino y María L. Sorolla enmarcada, en el proyecto denominado: COLECCIÓN NUESTRA HISTORIA - Publicaciones del Museo Histórico Quinta Jovita y el Archivo Histórico de la Municipalidad del Partido de Zárate / Estudios sobre la Historia de Zárate. En su versión completa fue publicada en enero de 2008 por la Editorial de los Cuatro Vientos.

http://www.enlacecritico.com/destacados/de-escuelas-maestros-y-algo-mas-primera-parte/

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EDIFICIOS ESCOLARES DE VALOR PATRIMONIAL

• Escuela Nº 1

La primera escuela pública de Zárate, que era de varones, comenzó a funcionar el 23 de mayo de 1854 (pocos meses después de la creación del Partido), ocupando diversas casas del pueblo mientras duraba la construcción de su edificio propio, lograda en virtud de una suscripción popular. La obra, iniciada en marzo de 1854, fue llevada a cabo por el maestro albañil Don Antonio Iriarte y se hallaba ubicada en el centro de la plaza, con frente hacia Campana.

Posteriormente, hacia 1867 se habilitó en el mismo lugar el edificio construido por el ingeniero Otto Arning. El mismo mereció un destacado comentario en el informa de la inspección realizada, el 26 de enero de ese año, por el Departamento de Escuelas. En él se expresaba que era de las más bellas construcciones en su género en el ámbito de la Provincia.

Ocupaba la escuela, una sala de 14 varas de largo (12, 12 m.) por 10 varas de ancho (8,66 m.), en tanto que en las cuatro habitaciones adyacentes funcionaban, también, la Municipalidad, el Juzgado de Paz, la Comisaría de Policía y el Telégrafo de la Provincia.

Paulatinamente, y mientras un pueblo crecía en población, fue aumentando la cantidad de escuelas. Así, entre 1872 y 1878 comenzaron a funcionar la primera pública rural, una pública de niñas y la primera privada que contó el Partido.

Creada la Dirección General de Escuelas, al sancionarse la Ley de Educación Común el 26 de septiembre de 1875, la misma organiza los Distritos Escolares, constituye los Consejos Escolares y otorga numeración a cada establecimiento, asignándole a la Escuela de Varones el Nº 1, en función de su antigüedad, ubicación y cantidad de alumnos.

Ningún dato hemos podido obtener acerca de los lugares donde funcionó la Escuela hasta su instalación en el edificio que precedió actual. Ello ocurrió en el año 1903 y el mismo fue costeado por el gobierno de la Provincia, habiéndose colocado la piedra fundamental el 31 de agosto de 1902, según lo testimonian las medallas que se acuñaron para el acontecimiento.

Algunas fotografías y planos de la época nos permiten describirlo como un edificio en forma de “U”, con su desarrollo longitudinal sobre 19 de marzo. Tenía un cuerpo central, en torno al cual se disponían hacia cada lado tres aulas, dos con frente a la calle y una en sentido perpendicular a la misma, dando todas a una galería abierta donde los alumnos desarrollaban clase de labores y taller.

De fachada simétrica predominaban en su composición elementos neoclásicos destacándose las pilastras que la modulaban y enmarcaban los paños con ventanas tipo guillotina y celosías de madera. Un importante zócalo servía de base a toda la fachada, culminando la misma en un cornisamiento carente de ornamentación.

En “El Debate” del 16 de abril de 1905 se informaba que “Ha sido nuestro huésped durante dos días el Sr. Celso Latorre, inspector general de escuelas. La visita del Sr. Latorre ha sido motivada por asuntos relacionados con la próxima habilitación del nuevo edificio escolar situado en calle 19 de Marzo".

El 25 de mayo de 1905 se inauguró en la escuela Nº 1, la biblioteca popular Manuel Belgrano, fundada por la Asociación de Maestros que presidía Luisa Hernández de Herrero e instalada en los altos del nuevo edificio, estando abierta -según lo informaba El Debate del 4 de mayo de 1905- al público todos los sábados de 8 a 10 PM.

Hacia 1908 este edificio fue ampliado, apareciendo noticias de ello en “El Debate” Nº 859, de la fecha 12 de noviembre de 1908, que textualmente refiere: “…La Dirección General de Escuelas ha aceptado, por decreto de fecha 6 del corriente, la propuesta del empresario Vicente Spinedi, para la construcción de las obras de ampliación en el edificio escolar frente a la Plaza Mitre".

La Escuela N° 1 frente a la Plaza Mitre. Década de 1910

Se trata de una importante obra, se aumentará a ocho los salones de clase, que en la actualidad sólo cuenta con seis, la parte central se demolerá por no tener suficiente solidez y en su lugar se construirá un cómodo departamento que ocupará el Consejo. Se cerrará con una elegante verja las esquinas del edificio, donde más adelante debe construirse dos chalets, destinados a habitación del Director de la Escuela Local del Consejo. Se complementará con un molino de viento para extraer agua.

El Consejo Escolar ha sido eficazmente secundado en esta gestión, por el Dr. Arturo Condomí Alcorta, actual Secretario de la Dirección General de Escuelas…”.

Andrés Diotto fue el constructor de esta ampliación. Fotografías de la época nos permiten apreciar el destacado trabajo de ornamentación art-decó en el cuerpo central que los convertían en un ejemplo único en el Pueblo. Su presencia, junto a la de otros edificios significativos que la rodeaban, otorgaba a la Plaza Mitre una imagen clara y perceptible, con gran unidad de escala y alturas.

Década de 1940

Cuarenta años después de su habilitación, en febrero de 1943, este edificio fue demolido por orden del Gobierno Provincial, que no analizó sus posibilidades de adaptación a las nuevas demandas de una población en crecimiento respetando sus altos valores arquitectónicos. Nuestros padres y abuelos, que habían poblado sus aulas, fueron asombrados testigos de este hecho que nos privó de su armoniosa presencia e inició la lenta pero ininterrumpida destrucción del entorno de la Plaza Mitre, que habría de continuar hasta nuestros días.

Alumnos de 3° Grado “B” en el patio del actual edificio de la Escuela N° 1. Año 1951

En el patio de la Escuela Nº 1 posan docentes y directivos. Año 1951

Fue reemplazado por el actual edificio construido en “estilo californiano” de acuerdo con la tendencia imperante en las obras que en materia de vivienda, salud y educación fueron construidas a partir de la década de 1940. El edificio fue realizado por la Cooperativa de Construcción “La Edilicia” e inaugurado en solemne acto el 17 de agosto de 1944. Como se expresa en la publicación “El Patrimonio Arquitectónico de Zárate” el nuevo edificio no colmó las expectativas de la comunidad no logró justificar el cambio.

Personal docente y directivo de la Escuela Nº 1

La demolición del viejo edificio produjo una ruptura con la historia y de allí, entonces, la necesidad de rescatar su imagen para transmitirla a las generaciones siguientes y de reflexionar sobre hechos como el relatado para evitar su repetición en el futuro.

Escuela de Educación Técnica Nº 3

A los que, desde hace varios años, recorremos nuestra ciudad buscando, en las construcciones y espacios que la conforman, elementos que nos liguen con el ayer nos ha llamado la atención el cornisamiento del edificio ubicado en l a cuadra de Belgrano al 700, frente a la Plaza Mitre, y nos ha motivado a conocer su historia.
Un año, el de 1909, se destaca en su ornamentación. Fue éste un año clave en la historia de la comunidad, ya que el 3 de junio del mismo el pueblo de Zárate fue oficialmente reconocido como ciudad.

Una profunda transformación y numerosos adelantos habrían de acompañar este cambio de rango, entre ellos el empedrado de las calles, el embellecimiento de la Plaza Mitre y el mejoramiento edilicio de su entorno, destacándose el del edificio que motiva esta reseña y que fuera la sede de la Confitería del Progreso.

En sus orígenes fue una tradicional casona desarrollada en torno a un patio central, con galería perimetral. Su fachada respondía a las pautas neoclásicas de casamiento, desarrollo y remate, propias de la arquitectura impuesta en nuestro medio por la llegada de los primeros inmigrantes de origen italiano, hacia fines del siglo XIX.

La Confitería del Progreso fue fundada por Antonio Di Lázzaro y luego administrada por su hijo Enrique, y por Arturo Di Lázaro, ambos italianos naturalizados arribados al país en 1890 el primero y en 1908 el segundo.

Fueron ellos los que dieron al establecimiento un notable impulso a partir de 1909 y quienes resolvieron remodelar la fachada original en el sector correspondiente al salón destacándose en la composición de la misma, como elementos dominantes, la cornisa “liberty” y la marquesina que jerarquizaban el acceso y vidrieras de la Confitería.

Vista de la Plaza Mitre y de la Confitería del Progreso desde el edificio municipal. 1910

A partir de entonces, y durante más de dos décadas fue el sitio obligado para el encuentro social, cultural y político de la comunidad zarateña. Siendo, además, la cuadra de la Plaza Mitre, entre Justa Lima y 19 de Marzo el recorrido de la “vuelta del perro”, las vidrieras de la Confitería se convertían en un excelente mirador. En su interior, se destacaban las paredes revestidas con vidrios biselados, completándose su elegante decoración con mesas y sillas Thonet.

Llegada la década de 1930 nuevos aires de progreso se difunden en la ciudad, modificando no sólo la estructura física sino también los hábitos sociales. Entre los adelantos que se produjeron, principalmente en la zona céntrica, son de destacar la infraestructura de aguas corrientes y desagües cloacales y la pavimentación de las principales arterias, entre ellas Justa Lima de Atucha.

Esto último trajo aparejado un importante cambio en el paseo de los zarateños, dado que el mismo se trasladó a las “modernas” cuadras céntricas, quedando olvidado el veredón de la Plaza y perdiendo, por consiguiente, la Confitería del Progreso su poder de convocatoria.

Cerradas sus puertas, el edificio fue sede, entre los años 1940 y 1942, del Club Argentino realizándose, en ese entonces, una modificación de la fachada. Se colocaron dos amplios ventanales con rejas balcón, se realizaron nuevas molduras y se prolongó la cornisa “liberty” sobre a casa, jerarquizándose el mismo con un trozo de la marquesina original. El resto de la fachada continuó con su morfología de origen.

Edificio de la Confitería del Progreso que luego fue la sede del Colegio Nacional de Zárate

Cuando en mayo de 1943, comenzó a funcionar el Colegio Nacional Zárate, creado por iniciativa del Dr. José María Guerci, esta propiedad fue alquilada para tal fin. Sus habitaciones y patio se vendieron poblados por muchos jóvenes zarateños que, a lo largo de cuarenta años, se formaron en este establecimiento. Durante este tiempo se mantuvieron las características arquitectónicas de la edificación, salvo en un sector de la fachada, produciéndose, sin embargo, un progresivo deterioro propio del paso de los años y el escaso mantenimiento.

En 1985, con la inauguración de la sede propia del Colegio Nacional, la casa de la calle Belgrano volvió a quedar en silencio, con un destino incierto. Adquirido, luego por el Estado, el edificio fue destinado para albergar la EET. Nº 3. A tal fin, se realizaron trabajos de ampliación, de restauración de un sector de fachada y de reconstrucción estilística del resto de la misma siguiendo los lineamientos generales preexistentes.

Primera promoción de alumnos del Colegio Nacional

Promoción de alumnos del Colegio Nacional en el patio de su primera sede

Patio del colegio Nacional en el viejo edificio de la calle Belgrano al 700

Promoción del Colegio Nacional. Década de 1940

Una nueva historia ha comenzado a escribirse, entonces, en este edificio que, a lo largo de casi un siglo, con transformaciones acordes a las funciones que albergó, permanece vigente en el entorno de la Plaza Mitre constituyendo un hito significativo para la memoria colectiva de los zarateños.

Fachada de la Escuela Técnica Nº 3 (Edificio ex Confitería del Progreso)

Escuela de Estética
El edificio

En el plano Topográfico de la parte del Pueblo de Zárate comprendido entre las Barrancas y el Río Paraná. Año 1880, ya aparece en la esquina de la calle Buenos Aires (actual Chacabuco-Roca) y calle Valentín Alsina la silueta de la construcción que hoy es sede de la Escuela de Estética Nº 23. Algunos años antes, en diciembre de 1873, había sido creado el Arsenal de Artillería de Zárate, durante la Presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, comenzando su construcción al año siguiente. El establecimiento de este equipamiento a nivel nacional significó una dinamización de actividades y construcciones en su entorno inmediato.

Según relatos de la Sra. Silvia Urra descendiente de los dueños originales sus abuelos, el matrimonio Zulatto - Gassola, se establecieron en este edificio alrededor de 1912. Su abuelo, cocinero de la casa principal del Arsenal, tenía en esta vivienda una fonda que brindaba servicios a los trabajadores del Frigorífico Anglo, localizado en Villa Angus. Producido el cierre del mismo, la situación económica familiar se vio perjudicada por una serie de deudas a proveedores y la falta de pago de los tradicionales clientes.

A fin de proteger la vivienda el Dr. Agustín F. Melillo, amigo personal de Luis Zulatto, la escrituró a su nombre transmitiéndola luego, el 11 de noviembre de 1935, a su esposa Felipa Gassola, viuda ya de Luis. El inmueble fue inscripto en el Registro de la Propiedad, bajo Nº 67446/ folio 231, el 22 de noviembre del mismo año, actuando como funcionario autorizante, en todas estas tramitaciones, el escribano Pedro Luna, tal como se lee en la minuta de inscripción correspondiente. En la misma se hace referencia a las dimensiones de la parcela y su superficie (643,3380 m2) y a sus linderas: al NO. calle Valentín Alsina; SO. Calle Chacabuco; SE.: A. Madoz de Formigoni y M. Madoz; NE.: Lote B.

Producido el cierre de la fonda, la familia continuó viviendo en el inmueble durante varias décadas funcionando, además, una panadería hasta la década de 1960. Al crearse la Escuela de Estética el inmueble fue alquilado para constituirse en sede de la misma.

El edificio que hoy alberga a la Escuela de Educación Estética Nº 23, constituye un claro ejemplo de arquitectura doméstica que responde a los lineamientos de la corriente italianizante. Se estructura en basamento, desarrollo y coronamiento, incluyendo elementos del repertorio neoclásico: aberturas rítmicamente ubicadas, guardapolvos rectos, almohadillado y guardas de molduras en el zócalo dinteles y coronamiento.

La fachada se halla recubierta con revoque aparente que imita revestimientos naturales, conocido como símil piedra. En su composición intervienen como aglomerantes: la cal y/ o el cemento, con el agregado de arena de diferente granulometría y diversos minerales: mica, dolomita, calcita, etc.

Su uso se extendió en la ciudad de Zárate desde comienzos del siglo XX hasta nuestros días en sus diversas variantes y tiene características que lo han convertido en un material significativo en la conformación de la imagen local. En este caso y debido a la pintura de un mural se ha perdido, en algunos sectores, la calidad perceptiva (color y textura) del original.

La iniciativa de la creación de la Escuela de Educación Estética correspondió a la Señora María Angélica Huarte de Ferrabosco y a un grupo de docentes del área de artística que, en ese entonces, trabajaban en lo que eran las Escuelas Primarias. El objetivo que guió a este grupo de vecinos fue poner en marcha un instituto de artes destinado a niños y adolescentes para que pudieran expresarse ante la comunidad con sus talentos interpretativos, escénicos, dramáticos, musicales, plásticos.

Las largas tramitaciones realizadas tuvieron su culminación cuando, el 1º de septiembre de 1989 se creó por Resolución Nº 15.881 del Consejo General de Educación la Escuela de Estética Nº 23, siendo su primera Directora Elena Rosa Zorrilla.

Desde entonces sus directivos y docentes continúan brindando a los alumnos que concurren “las herramientas necesarias para relacionarse en el ámbito de la cultura, en el mundo del arte, desarrollándose y formándose en el marco de la libertad creadora”.

Escuela Nº 29 en el Viejo Hospital del Carmen

En la esquina de las calles Pellegrini y Agustín Álvarez un edificio centenario nos permite contar una parte de nuestra historia local. Fue el primer hospital de Zárate, construido y administrado por la Sociedad Protectora de los Pobres (constituida en enero de1889 y disuelta en 1992) y luego pasó a ser ocupado por la Escuela Nº 29, actividad que alberga hasta nuestros días.

La Sociedad comenzó a desarrollar una destacada obra de asistencia pública, brindando su protección a ancianos impedidos y proporcionando ropas y alimentos a los vecinos necesitados en ese entonces.

Se disponía para llevar adelante tal tarea del importe de las cuotas abonadas mensualmente por sus asociados (entre los que contaban los vecinos más caracterizados de Zárate), de las subvenciones aportadas por los gobiernos nacional, provincial y municipal, sumándose a esto el producto de festivales y rifas periódicamente organizadas por una comisión de damas y, por sobre todo con el empuje y esfuerzo de su Junta Directiva secundada por el apoyo general de la población.

A tan solo cinco años de iniciadas sus actividades, la Sociedad resolvió hacer extensivo su accionar al cuidado de la salud pública de los zarateños fundando el Hospital de Nuestra Señora del Carmen.

Localizado fuera de los límites de la planta urbana del entonces pueblo de Zárate, próximo al camino general a Capilla del Señor, este primer hospital con que contó nuestra comunidad fue construido por Dionisio Ferrari, uno de los primeros constructores que actuó en nuestro medio y que, con el aporte de los conocimientos adquiridos en su tierra de origen fusionados con las técnicas locales, participó en la modificación de nuestro paisaje urbano.

El terreno en que se levantó el establecimiento (1874,84 metros cuadrados), fue donado por María Lorea de de los Santos. Ferrari presentó el presupuesto y contrato de construcción, que fueron aceptados por unanimidad en la reunión de Junta Directiva, realizada el 12 de diciembre de 1892. De acuerdo a la documentación citada, la construcción ascendía a la cantidad de diez mil setecientos pesos moneda nacional, debiéndose entregar la misma en varios pagos según el avance de la obra.

Reunión de la Comisión Directiva de la Sociedad Protectora de los Pobres, cuya primera presidente fue Doña Ana María de la Torre de Pérez.

Fachada del viejo Hospital del Carmen sobre calle Pellegrini

Como la Sociedad carecía de los fondos necesarios, se nombraron dos comisiones encargadas de recolectar los mismos en la comunidad. Con lo recaudado en esta campaña, con el fondo social y con la colaboración del gobierno de la provincia fue construido el edificio en el término de ocho meses, estando en condiciones de ser habilitado hacia fines de septiembre de 1892.

El edificio, de gran sencillez formal, presenta una imagen exterior típicamente italianizante. La fachada, simétrica con respecto a la puerta de ingreso, se halla modulada por pilastras rematadas en capiteles corintios (hoy lamentablemente eliminados) que dividen el frente en paños centrados en las aberturas. Construido en una sola planta, el hospital se estructuraba en forma de “T” invertida contando con dos grandes salas generales, para mujeres una y la otra para hombres, y dos salas para pensionistas. Todas ellas abrían hacia una galería perimetral desde la que se podía apreciar las huertas y jardines. Su planta funcional incluía, además, una sala de operaciones, y otra de curaciones generales llegando a contar con un total de treinta y dos camas de internación.

Tal como se aprecia en esta descripción, el viejo Hospital no contaba con consultorios externos ni áreas de diagnóstico auxiliar y medicina preventiva, pues se tendía a aislar a los enfermos graves y la atención ambulatoria se realizada en los consultorios médicos particulares o en los domicilios de los pacientes.

El primer Director del establecimiento fue el Dr. Félix Pagola, quien cumplió con dichas tareas en forma honoraria, ya que el consultorio privado vespertino permitía a los profesionales vivir holgadamente. Al Director lo secundaban un escaso número de enfermeras empíricas y mucamas junto a la colaboración de damas voluntarias.

Inaugurado oficialmente el 1º de enero de 1894, el viejo Hospital de Nuestra Señora del Carmen continuó prestando servicios por medio siglo bajo la administración de la Sociedad Protectora de los Pobres, fijándose en su Reglamento de Admisión: “recibir a todos los enfermos pobres de solemnidad que pertenezcan al Partido…” constituyéndose también en albergue para ancianos menesterosos, rubro que terminó siendo su dedicación exclusiva cuando, hacia la década de 1940, se levantó el nuevo edificio en el terreno vecino, que se denominó “Hogar de Ancianos”.

La Escuela Media Nº 2 en la Fábrica de Alcohol

La actual calle Hipólito Yrigoyen era la vía de comunicación entre los núcleos alrededor de los cuales se desarrolló la ciudad: su centro cívico y el “Bajo” en torno al puerto. Al final de esta vía, cerca de la costa, se encontraban las construcciones de grandes dimensiones de la Fábrica de Alcoholes, propiedad de Pascual Varando y Cía.

Varando nació en Buenos Aires, el 12 de enero de 1851, hijo de Donato Varando y Teresa Martiri (de origen italiano), se casó en segundas nupcias con Julia Bowers, estableciéndose en Zárate a partir de la instalación de la fábrica, en 1888, con los hijos de ambos matrimonios. En esta ciudad se afincó por un período prolongado, participando activamente en la vida política y social de la misma, así lo demuestra su designación para ocupar la Intendencia Municipal en el período 1891-1892.

Varando invierte en una industria floreciente en ese momento en el país, como lo eran las destilerías de alcohol de maíz (similar a la de Zárate, se establecieron otras en Campana, Baradero y San Pedro).

Según el Digesto Municipal de 1906, la fábrica tenía un capital invertido de 1.200.000 pesos m/n, y la producción de la misma en esos momentos era de 15.000 litros diarios de alcohol, empleando para tal fin unos 50.000 kilos de maíz. El establecimiento ocupaba una superficie total de 30.000 m2, con un área edificada que comprendía una sexta parte de dicha superficie. Con sólo ver las fotografías de las instalaciones se puede tener una idea de la envergadura de las construcciones para la época.

Calle Mazzini (Hoy Hipólito Yrigoyen) hacia 1900. A la derecha el edificio de la Fábrica de Alcohol

La materialización de todos estos establecimientos industriales fue posible a partir de la aparición de la arquitectura que denominamos utilitaria. Lamentablemente, hace muy poco tiempo se han comenzado a reconocer sus valores, debemos investigar aún más sobre esta arquitectura de la producción valorizando su excelente factura y tratando de incorporarla a los usos actuales como parte importante de nuestro patrimonio.

Estas construcciones de carácter utilitario no fueron consideradas obras arquitectónicas en la época que se hicieron. Las estructuras de grandes luces demuestran donde termina el dominio de la arquitectura y donde empieza el dominio de la ingeniería. Las fábricas y los talleres son construcciones en las cuelas lo funcional pasa a ser lo principal; las instalaciones portuarias, los depósitos de mercaderías, los almacenes de granos, los elevadores, los silos, los mercados, las usinas de energía eléctrica y gas no forman parte de la arquitectura ya que están exclusivamente para satisfacer las necesidades de producción, almacenaje y distribución.

La instalación de estas industrias genera la necesidad de alojar a los obreros de las mismas, que en algunos casos se localizan en la cercanía, con los siguientes beneficios para el propietario de un mayor rendimiento debido a la falta de transporte de los operarios. Esto dio lugar a tipologías arquitectónicas y urbanísticas como los conventillos y las casas de la vecindad que en los establecimientos de mayor envergadura pasarán a formar los “barrios obreros”.

Siguiendo este modelo, al instalar la Fábrica de Alcoholes en Zárate, Varando construye a pocos metros de la misma, las viviendas para la familia de operarios, básicamente inmigrantes que se afincaron en el lugar en lo que fue conocido en el Bajo como el “conventillo de Varando”.

Edificio de la Fábrica de Alcohol en el que luego funcionó la Escuela Nº 5 y la Escuela Media Nº 2

La edificación, simple y modesta, comprendía la manzana de Esmeralda, Comercio, Mitre y Aristóbulo del Valle y consistía en una “ele” con frente hacia las dos últimas calles, cerrada por un cerco de alambre que delimitaba un patio común para todas las familias. La construcción era en ladrillo a la vista con una modulación regular determinada por las ventanas con rejas y un acceso al centro de cada calle. En cuanto a los edificios de la Fábrica, teniendo en cuenta los registros fotográficos, podemos describirlos como un conjunto de volúmenes funcionales dispares que se van sumando: un cuerpo principal ejecutado en ladrillo a la vista sobre la calle H. Yrigoyen, con dos volúmenes rectangulares de cinco niveles y una altura aproximada de 15 metros en el centro, que desciende después a dos niveles en los laterales hacia el río y la ciudad. Completaban el grupo fabril una chimenea de excelente factura realizada en ladrillo a la vista y otra metálica.

Podemos destacar la magnífica estructura de hierro (cabriadas), que cubría estos cuerpos laterales del edificio principal y su cubierta realizada en tejas francesas de la firma “Pierre Sacoman”, existen también galpones de factura menor realizados en chapa ondulada. El masivo uso del hierro para las grandes luces y su rapidez para trabajar en seco, conjuntamente con el uso del ladrillo visto y las chapas onduladas exalta lo tecnológico y constituye la característica de la arquitectura industrial de fines de siglo. Se entiende a una racionalización casi matemática y a una funcionalidad del todo y de las partes lo cual era apoyado por el uso de estos materiales.

El ladrillo de máquina daba lugar a interesantes aparejos, esto se puede notar en el cuerpo principal, pero sobre todo llegaba a su excelencia en la ejecución de la chimenea circular. Muchos de estos materiales arribaban camuflados como lastre en los barcos que volvían. La cantidad y el bajo precio hizo posible su utilización dando lugar a las cubiertas de tejas marsellesas, azulejos del Pas de Calais, las chapas de cinc en todo uso, las baldosas de cerámica francesa, los elementos de terracota, los ladrillos de máquina, etc. Pero también aquí como en otros lugares comienzan a aparecer las mosaiqueras y las fábricas de tejas y ladrillos locales como la denominada “Las Tullerias de Zárate”, inaugurada el 30 de diciembre de 1884.

La vivienda de dos niveles perteneciente al propietario, se ubicaba en la esquina de las calles Yrigoyen y Esmeralda

A principios del siglo XX, las destilerías de alcohol atravesaron un momento crítico debido a las cargas impositivas que disminuyeron su rentabilidad. EL 23 de agosto de 1898 se había sancionado la Ley Nº 3698 que gravaba el litro de alcohol que se introdujere o expandiere asfixiado a estas florecientes industrias, entre ellas la de Pascual Varando, que debieron paralizar sus actividades.

El 29 de septiembre de 1909, Varando se asocia con los hermanos franceses Francisco y Juan Clarac, según contrato celebrado ante escribano público en la Capital Federal. De acuerdo a lo estipulado en la cláusula primera, la sociedad tenía por objeto continuar la explotación de la destilería de granos, siendo Varando el socio solidario y único responsable y administrador de la explotación en general y los otros socios comanditarios que como tales no responderían en ningún tiempo más allá del capital aportado. El término de la sociedad se fija en cinco años a partir de la fecha antes citada, el capital social ascendía a 1.000.000 $m/n de los cuales 500.000 pertenecían a P. Varando y 250.000 a cada uno de los socios.

El 3 de febrero del año 1914 Varando, mediante escritura Nº 35 realizada ante el Consulado de la República Argentina en la ciudad de Toulouse (Francia), otorga en hipoteca con pacto de retroventa las propiedades inmuebles utilizadas en Zárate a sus dos socios Francisco y Juan Clarac por las deudas contraídas con estos dos, debido a los préstamos otorgados por los mismos a la Sociedad “P. Varando y Cía” comprendiendo, también en dicha hipoteca la maquinaria y demás accesorios del establecimiento industrial. En este mismo documento, faculta a su hijo Rodolfo Varando para que realice, en Buenos Aires, las diligencias necesarias a fin de otorgar la escritura de hipoteca a favor de los socios mencionados. El diario local “El Eco de Zárate” bajo el subtítulo Importante remate, publica con fecha 20 de junio de 1917, “…Por orden del Banco Hipotecario Nacional, se rematará el 27 del corriente, en el mismo local del Banco, calle 25 de Mayo 245, Capital Federal, la fábrica de aguardiente, perteneciente a los señores P. Varando y Cía, o a su concurso. Ocupa el establecimiento tres manzanas de terreno con todo lo en él edificado. La propiedad reconoce una hipoteca de 85 mil pesos y sale a la vente con la base de los mil pesos m/n. ¡Es mucha plata en estos tiempos!”.

Evidentemente, luego del remate, debe hacerse loteado la extensa propiedad dividiéndose sus instalaciones. Esta circunstancia no nos ha permitido apreciar la envergadura e impacto urbano que debe haber significado la instalación en el lugar con sus chimeneas y galpones, sobre todo si tenemos en cuenta que el “Bajo” se formó y consolidó por la fundación de ésta y otras fábricas aún más importantes.
Desgraciadamente debemos lamentar el desmantelamiento y demolición de estas instalaciones desapareciendo, de este modo, interesantes hitos de nuestro patrimonio sin haberse planteado soluciones de refuncionalización y adecuación a las necesidades contemporáneas.

Actualmente sólo sobreviven dos edificios de esta fábrica: uno de los galpones se encuentra en los terrenos propiedad de la firma CIVIAL S.A., conservando aún la excelente estructura de hierro de su cubierta. El otro edificio que permanece es el que durante décadas ocupó la Escuela Nº 5 y que actualmente ocupan el Jardín de Infantes Nº 904 (en parte de la planta baja) y la Escuela Nº 2 (parte de la planta baja y planta alta) y cuya puesta en valor nos permite contar hoy con este edificio en el que funcionaron tres instituciones distintas, resistiendo su noble estructura habiendo transcurrido ya más de un siglo.

LOS AUTORES
Baccino Silvia Irene
Arquitecta, Planificadora Urbana y Regional. Es autora de numerosos trabajos de investigación sobre su especialidad y coautora del libro Era...una vez Zárate.
Robles Sergio Daniel
Licenciado en Historia. Autor de numerosos artículos sobre temas históricos y autor de varios libros entre ellos Sarmiento en Zárate e Historia de Zárate, desde sus orígenes hasta el año 2000.
Sorolla María Luisa
Arquitecta. Se ha especializado en Florencia (Italia) en Preservación del Patrimonio Arquitectónico. Es coautora del libro Era...una vez Zárate.

Asociación Amigos del Museo de Zárate Quinta Jovita - Ituzaingó 278 –  amigosmuseozarate@yahoo.com.ar

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