DestacadosInvestigaciones - ArtículosA 100 años del nacimiento de Eva María Ibarguren

Jorge Collado6 mayo, 2019

Por Jorge Collado... En Los Toldos, el 7 de mayo de 1919, sin el reconocimiento del padre nace Evita....

En su infancia ve la espalda encorvada de su madre sobre una máquina de coser y la obligan a besar a un hombre muerto que no la reconoció como hija propia. Discriminada por una sociedad pequeña y cruel, donde ser hijo natural era una mancha moral, con su madre y sus hermanos se van a vivir a Quiroga una población aún más pequeña que Los Toldos, viven muy cerca de las tolderías de los Mapuches, mal llamados Pampas.

Su madre escuchaba las canciones de Agustín Magaldi por la radio y Evita soñaba y deseaba un mundo distinto. Ni bien aprendió a leer, las revistas de la época eran las que llegaban a sus manos, revistas que contaban de un mundo de gente bella y feliz, de estrellas de cine, de teatro y de radio.

Mientras la realidad le mostraba sufrimiento. Su primer novio a los 13 años era un obrero ferroviario con ideales anarquistas, lo conoció mientras ella estudia declamación, de algunos libros del famoso actor argentino Alemany Villa que habían llegado a sus manos. Lo que la puso en contacto con poetas de la generación del 27, como Gerardo Diego, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Vicente Aleixandre, Emilio Prados, Luis Cernuda, todos de una profunda sensibilidad social y cargados de ideales revolucionarios.

A los 14 años llega a Buenos Aires y específicamente en el Barrio de Saavedra, en la discográfica RCA, donde espera en la puerta por días, una chica desmirriada y pequeña conoce casi como una grupi a Agustín Magaldi el cantor que ella escuchaba por la radio y que le cantaba a los desheredados y a las madres solteras, esa canciones llenas de ideales y sueños de justicia e igualdad.

Aun así Magaldi mantiene durante 10 meses un romance con esa menor a la que conecta con los círculos del teatro el cine y la radio. Evita escucho en la intimidad de la dulce voz de Agustín: “Un viejo rico que gasta su dinero/ emborrachando a Lulú con su champan,/ hoy le negó el aumento a un pobre obrero/que le pidió un pedazo más de pan”… “Y pienso en la vida/ las madres que sufren,/ los hijos que vagan,/sin techo y sin pan....”

El campo nacional y popular argentino dio dos personas que trascendieron el ámbito puramente nacional y tuvieron relevancia política internacional, dos figuras que hoy en día significan y se resignifican en cada lucha popular y en cada bandera que se enarbola por una causa justa. Son las figuras de Eva Ibarguren y Ernesto Guevara, “Evita y el Che”. No va en detrimento de la significancia de otros líderes populares como Perón o Irigoyen. Las figuras de Evita y el Che están resignificadas en las luchas por la igualdad y por la justicia social. Eva aún más que el Che, es bandera de las luchas por la igualdad de género.

Esa Evita que se enfurecía ante las injusticias que sufrió en su propio cuerpo, cuando los directores de compañías teatrales se movían como patrones de estancia, poseyendo a las mujeres que trabajaban en esas compañías.

Evita del mayo de 1919 y el Che el del mayo de 1928. Necesariamente ambos influidos por los pensamientos de época y por sus historias personales que le dieron las posibilidades de sus luchas.

A su forma pelearon por la misma causa, por los desprotegidos, por los olvidados, por los necesitados, por los humildes y por los trabajadores. Pero Eva tiene un galardón más, ella fue una acérrima defensora de los derechos de la mujer y una pionera junto con Alicia Moreau de todas las reivindicaciones de género en nuestro país.

Eva Duarte no pasa a la historia universal, por ser la mujer de Perón, su reconocimiento internacional es por su lucha por los derechos de la mujer y por ser artífice necesario de lograr el voto femenino en las elecciones argentinas. No es poco significativo que cuando Evita trabaja en la obra Las Inocentes, que trata sobre el lesbianismo en los colegios secundarios, Victoria Ocampo se acerca a ella y a sus compañeras de obra y les habla sobre la necesidad de lograr el voto femenino.

Eva, que nace en Los Toldos, una mañana fría de mayo, una pequeña sociedad que supo negarla por ser hija natural. Eva que supo de la discriminación desde su cuna, que nunca renunció a sus deseos de demostrarse a sí misma su valor, que se animó con el coraje que solo da la miseria, a enfrentarse a los poderes establecidos, que enfrentó a la oligarquía pacata, falsamente cristiana, que llevó en su lucha a todos los discriminados y hambreados, a los niños, a los viejos y a los enfermos; Que lucho contra el ojo idiota que ve sin sentimiento, sin la empatía que lo lleva a comprender el sufrimiento del otro y reaccionar solidariamente.

Eva, no se calla y les grita en la cara a los poderosos que por cada necesidad hay un derecho. Ella que supo de la necesidad y que supo de no tener derechos. Si bien la influencia del Coronel Perón en aquel momento ha sido crucial para ella, también diría que la influencia que ella ejerce sobre Perón ha sido determinante.

Nuestra Evita, no nace fuera de tiempo, la búsqueda de los derechos igualitarios de las mujeres venían siendo reivindicados por muchas compañeras.

Esos derechos fueron banderas el 1 de mayo de 1886, de la mano de anarquista y comunistas junto a los Mártires de Chicago en la Revuelta de Haymarket, el 25 de mayo de 1911, por negligencia de la patronal 146 trabajadoras, la mayoría jóvenes inmigrantes murieron en el incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist en la ciudad New York , de las cenizas de ese trágico evento surgió la llama de la búsqueda de la justicia social para mujeres y hombres.

Otro mayo, esta vez el 5 del año 1871, en Polonia nace, quizás la inspiradora de la lucha de tantísimas mujeres y que nuestra Evita no deja de estar influenciada por su pensamiento, ya que es un pensamiento de época, y no desconocida para los poetas que ella recitaba en la radio París, imitando a Berta Singerman, ni para los letristas de Magaldi. Esa figura que crecía como el fantasma del comunismo en Europa era Rosa de Luxemburgo, fundadora de la Liga Espartaquista Alemana y referente de un marxismo menos transigente con las estructuras y mucho más aferrado a las bases que el leninismo, el trotskismo o el estalinismo.

Quizás, la pregunta que nos tengamos que hacer hoy, es que significa ser Espartaquista en el siglo XXI. En la antigua Roma, significó luchar por la vida de los esclavos, en contra del imperio opresor y esclavista. En la Alemania post primera guerra, defender el derecho de los trabajadores, contra los abusos del capital, pero fundamentalmente, respetando el derecho y el poder de las bases, contrario a todo ejercicio trascendente de poder. Para Rosa de Luxemburgo el poder era de las bases y sus representantes deberían ser respetuosos de las decisiones que tomaran las asambleas populares. Lo que la voluntad del pueblo expresara, esa era la verdad para Rosa tanto como para Evita.

Ser Espartaquista en la argentina desde el 45 a la fecha, es luchar por los derechos de los oprimidos, junto a los que reclaman por un derecho que los poderes establecidos le niegan, esa es la lucha que se reivindica en cada acto donde levanta la bandera de los derechos de género, donde se lucha por los oprimidos, entonces ahí estará Evita.

La idea de la tercera posición del peronismo, no era distinta que la posición anti estalinista del Che. Guevara, quizás por su conocimiento acabado del proceso peronista, o por su origen más espartaquista que trotskista o estalinistas, sabía del valor de las luchas populares y como Eva, sabía que al pueblo no se le da la espalda y no se lo traicionaba, en todo caso se le obedece.

Simplemente porque a quien se les ha negado desde el nacimiento de la historia la libertad han sido a los sectores populares. Y como decía Rosa de Luxemburgo: “La libertad siempre ha sido y es la libertad para aquellos que piensen diferente”.

Quizás debamos preguntarnos pensar diferente de quién? En todo caso de los poderes establecidos. El catolicismo más pacato y resistencial, se opone a la interrupción del embarazo, de cualquier forma, pero las mujeres que mueren por abortos clandestinos, no son las chicas de Palermo Soho, son las mujeres pobres y oprimidas. Y en su conjunto mayoritario y popular, es la sociedad en su conjunto quien reclama un derecho por la existencia de una necesidad.

Evita fue inmanente al saber popular. Un saber popular basado en la conciencia de clase y apuntalado por años de sufrimiento y opresión ejercida por los poderes facticos de un capitalismo caníbal. Hoy la sociedad se encuentra parcializada, explotada en miles de sectores con necesidades y opresiones diferentes, tener conciencia de clase es saber claramente quien nos quita libertad y quien aprieta el puño de la opresión.

A 100 años de su nacimiento, hoy pelear junto a Eva, es estar con cada uno que ha perdido su techo, con cada hambreado por el neoliberalismo, con cada desocupado que ha sido excluido del sistema laboral, con cada trabajador precarizado, con cada trabajador formal, pero sobre todo con cada reclamo de género y junto a cada pañuelo verde.

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