Por Daniela V. Fiorito... Cuando me invitaron a ver Proyecto Urgen y me dijeron que la obra no tenía texto, tuve muchas dudas acerca de si podría mantener la atención sin aburrirme durante más de 15 minutos. Esta duda solo duró el tiempo de espera en la antesala del Espacio Sabato.
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Mientras mi escasa experiencia en este género me bajaba las expectativas, la sensibilidad que apreciaba ese acogedor espacio teatral subterráneo, muy bien ambientado y con muestras de fotografías que reflejaban espacios cotidianos, me iban convenciendo de que estaba en el lugar indicado.
Por fin llegó el momento de ingresar a la sala y disipar todas mis dudas, dejando que mi razón y mi percepción se unan en la contemplación de esta obra de arte. La función arrancó con gran sorpresa, con una interpretación individual de excelente y movilizante expresión corporal dentro de una caja mágica repleta de efectos visuales que transportaban la retina a lugares ilusorios de un modo hipnótico.
La curiosidad se apoderó de mi, preguntándome como seguiría el espectáculo, como ingresarían a escena las restantes artistas. Pero antes de que pudiera terminar de formularme la pregunta, no fueron las artistas las que se incorporaron a escena, fuimos nosotros, el público, los que abandonamos esa sala para trasladarnos a otras donde nos esperaban las siguientes escenas.

Mi emoción fue aumentando a medida que pasaba el tiempo y nos íbamos moviendo entre los distintos espacios escénicos, ubicándonos libremente según nuestra comodidad. Fue inédita la libertad y la curiosidad que generó esta metodología de apreciación.
Las intérpretes estaban en el mismo nivel que el público generando una interacción muy cercana entre artista y espectador, haciendo de cada presentación una experiencia única determinada también por la singularidad del público presente.
Contraria a mi hipótesis inicial, no pude quitar mi atención de esos cuerpos poseídos por increíbles destrezas que lograban contarte mil historias sin ni siquiera una palabra. Las agujas del reloj se aceleraron, condicionadas por la gran cantidad de emociones transitadas, desde la tensión a la relajación absoluta. Salí de la sala muy movilizada y sin poder creer que habían pasado 40 y no 10 minutos. La organización del espacio tan particular del Sabato parecía haber sido adaptada para esta obra y no al revés.
La recomiendo desde una postura descreída del teatro sin texto, muy feliz de haberme permitido abrir mis ojos ante un género nuevo para mi, a un teatro no convencional e independiente.
Muy agradecida por haber presenciado el arduo trabajo que se nota hicieron las creadoras de esta obra: Laura Mesigos y Josefina Enrico y las intérpretes del increíble elenco: Guillermina Brandauer, Candelaria Iocco, Martina Bakst, Macarena Bravi, Laila Dipace, Lucia Kern y Maria Sol Abente.

Se estrena el sábado 13 de Agosto. Estará todos los sábados de Agosto, Septiembre y Octubre en dos funciones, 21 hs y 22.30 hs en el Espacio Cultural Sábato, Uriburu 763.
