ColumnistasReflexiones del día después...

Jorge Collado31 octubre, 2019
Dillon

Por Jorge Collado...

Algunas reflexiones del día después. Cuando nos ha tocado perder, y me refiero a cualquier colectivo en el haya participado (en líneas generales me ha tocado más perder que ganar, sobre todo en lo político), me refiero a los que fuimos apaleados o muertos por la dictadura, me refiero a los que la enfrentamos, los abandonados por Alfonsín cuando le dio la espalda al pueblo y decidió pagar la deuda externa contraída ilegítimamente por los militares y por privados privilegiados que Cavallo nacionalizó, para que la pagara el pueblo argentino y no sus legítimos deudores, entre ellos la familia Macri. Me refiero a los que creímos que el peronismo por su raigambre popular podía ser una solución y la solución que trajo fue la miseria de un segundo neoliberalismo de la mano de Menem.

Me refiero a los desilusionados cuando Cristina abandonó la transversalidad de Néstor y terminamos perdiendo las elecciones y sufriendo otro gobierno neoliberal, esta vez de la mano de un representante de la peor calaña que haya habitado estas pampas, un miembro real de la oligarquía más canalla.

Muchas veces la oligarquía había ocupado el ministerio de economía, con Martínez de Oz, Alleman o Cavallo, pero ahora fue ¡la presidencia!

Acá se cumplió una de las premisas básicas de los gobiernos de derecha, si dicen lo que van a hacer, nadie los votaría, por eso siempre mienten, el salariazo de Menem o la pobreza 0 de Macri, fueron solo los distractores para cumplir el verdadero plan, empobrecer la sociedad adgentina, bajar los salarios y derechos de los trabajadores, desindustrializar, frenar la economía, disminuir el estado y transformarse en un país agroexportador.

Con un discurso vacío de contenido, cuasi religioso, “Síganme que no los voy a defraudar”, “En que te has convertido Daniel”, se comieron al radicalismo antiperonista, que siempre compro la grieta.

Se comieron a los que le temen a la pobreza, porque les molesta lo popular, porque le temen a la invasión de los negros de mierda que vienen desde la villas miserias que ellos mismos generaron. Porque ellos creen profundamente en la autogestión, en el voluntarismo personal, en emprendedurismo, pensando que lo social no importa, parados en el egoísmo de su poder hacer y dejando de ser solidarios con los que quedan en la cuneta.

Lo peor de la canallada es que como se creen superiores cambian solidaridad por limosna, les termina faltando empatía para entender al pobre, al sin trabajo, al abandonado por un sistema que genera y genera desigualdad. Este sistema, que es el neoliberalismo, dejó en la miseria a dos de cada tres niños nacidos en la argentina, nos trajo de vuelta el sarampión, dejo sin trabajo a científicos junto al 10% de la población. Hay gente que se rasga las vestiduras porque el pobre es marginal y sale a robar y no trabaja o cobra un plan social.

Al abandonar el estado de bienestar, el estado nación necesariamente debe instalar el estado de contención, otorgando planes sociales (los dio Duhaldismo, el Kirchnerismo y los aumentó el Macrismo), simplemente para evitar en estallido social, esos planes que Piñera no dio y ahí esta Chile como ejemplo.

Es hipócrita, muy hipócrita dar planes sociales, nadie los quiere, el estado tiene que generar trabajo de calidad, con derechos para sus trabajadores, no monotributistas en bicicletas repartiendo pizzas.

O el estado genera fuentes de trabajo para todos o da planes, es un resorte del estado, cuantas menos fuentes de trabajo tenga un país, la balanza se inclinará para el lado de los planes sociales o para el lado de las explosiones sociales.

Algunos creen que porque estudian y van a la universidad se pueden parar del lado rico de la grieta y olvidan su pasado de clase, porque sus padres le bancan una pequeña vidita, porque pueden viajar a Miami de vez en cuando o porque tiene un celular de última generación, que en todo caso está bien que así sea, el problema es que se creen que son más que los del lado pobre de la grieta.

La solidaridad es un don que han perdido en el concepto general, son solidarios interfamili, pero instalan la banalidad del mal cuando pasan al lado de una familia que vive en la calle. Además dicen que son vagos o que viven del estado que les da planes y que ellos pagan con sus impuestos.

Los países más justos, los que mejor distribuyen la riqueza, los más equitativos, los que menos miseria y desigualdad tienen, son los que pagan más impuestos y no me refiero solo a los países nórdicos, si también a países que desarrollan un capitalismo un poco más sano y con mayor equidad, Inglaterra o USA por ejemplo.

El ejemplo más claro de desigualdad es el modelo que hasta ayer elogiaba Macri, es decir Chile, que tiene un crecimiento importante de su PBI, pero la peor distribución de esa riqueza, entonces un día estalla, una gota rebalsa el vaso y se ve lo sumergido del iceberg, pésima educación y sin gratuidad, un universitario tiene que pagar la universidad pública durante los 5 años posteriores a su titulación y no consigue trabajo de calidad.

Pésima y casi inexistente salud pública, hace ya muchos años, el hermano mayor de Sebastián Piñera, fue ministro de economía de Pinochet e invento las AFP (Administradores de Fondos de Pensión) el estado le daba a esas administradoras privadas los fondos jubilatorios para que las invirtiera, pasó en la argentina y el sistema colapso y por suerte volvimos al sistema de reparto que no será el mejor pero al menos tiene una base solidaria y no de negocios.

Las AFP están hambreando a los jubilados chilenos. Los altos impuestos con servicios dolarizados y los bajos salarios y el desempleo, además de la corrupción del gobierno de Sebastián Piñera, lograron el estallido en Chile, dicen oficialmente que hay 20 muertos y los organismos internacionales de derechos humanos sostienen que son más del doble.

Pero hay gente que proviene de la movilidad social, son hijos y nietos de obreros que accedieron a la formación y creen que es por propio mérito. Y la verdad es que no es así, accedieron a la clase media acomodada y se olvidan de los muertos que tienen en sus espaldas y de los fenómenos sociales que permitieron esa movilidad social a la que accedieron, educan a sus hijos en la conciencia del esfuerzo personal (de la que no reniego, porque de hecho yo soy producto de mi propio esfuerzo) pero reniegan de los fenómenos sociales que lo permitieron.

Si vos te esforzas en el barro, y tenés barro y más barro, es posible que aún poniendo todo el esfuerzo, continúes patinando en el barro.

La movilidad social en la Argentina nació en el ´55 con el peronismo, que permitió que muchos argentinos accedieran al estado de bienestar (casa propia, auto, electrodomésticos, futuro jubilatorio asegurado, salud pública a o sindical de calidad e hijos en la universidad pública) después las dictaduras empeñadas en bajar a los obreros y sus hijos a un estado que ellos decidieron natural para los pobres o los negros de mierda como los suelen llamar los gorilas antiperonistas. Dieron la vida en la lucha por no perder esos derechos logrados muchos argentinos y 30.000 de los mejores en la última dictadura militar.

El sueño popular es siempre acceder a mayores derechos para todos, mientras el sueño neoliberal es que los ricos sean cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres, entonces estamos condenados a las explosiones sociales y a la existencia eterna de las grietas.

El cerebro humano es colonizable, el lenguaje es un virus que si no tenemos los anticuerpos ideológicos claros y conciencia de la historia familiar, destruye, corroe y crea falsas identidades. Entonces el nieto del obrero, cree perteneces a una clase social más acomodada, perdiendo de vista que si no trabaja todos los días, no come, no se educa, no tiene acceso a la salud. Cuando estos desclasados votan a los ricos, se instauran gobiernos neoliberales y capitalismos salvajes que borran de la faz de la tierra la solidaridad y los conceptos más cristianos de igualdad y fraternidad, además de borrar miles de puestos de trabajo, generando la desindustrialización del país, abriendo las puertas a la importación de cualquier producto, inclusive aquellos que se fabricaban acá y eran de calidad.

Con el discurso de ser competitivos e incluir al país en el mundo, cuando en realidad lo que quieren es quedarse con los negocios rentables de los servicios y transformar al país en agroexportador. Fundamentalmente porque desde la campaña al desierto, la oligarquía se quedó con las tierras robadas a los pueblos originarios, después de las matanzas obviamente.

Hoy lamentablemente los medios de comunicación pertenecen en su mayoría a corporaciones manejadas por los poderes facticos en manos de las oligarquías más crueles.

Los gobiernos democráticos en sus estructuras, o para ser más precisos, cualquier tipo de gobiernos en su estructura tiene dos enfermedades endémicas como lo afirma Altusser, la burocratización paquidérmica que impide resoluciones de problemas en los tiempos necesarios, la justicia por ejemplo y tal vez el mal mayor: la corrupción.

Como se podrá ver en este artículo, no es un privilegio de la dictadura, que mató, robó, se apropió de niños, torturó y generó la desaparición de 30.000 personas, nacionalizó la deuda privada para beneficiar a los ricos logrando que la pagaran todos los argentinos, si no también, la corrupción estuvo presente en las estructuras de los gobiernos democráticos, en todos, en el gobierno de Alfonsín, en el de Menem, en el de De la Rua, en el de Duhalde, en el de Néstor, en el de Cristina y en el de Macri.

Absolutamente ninguno se salva de ese flagelo. Las estructuras gubernamentales son permeables a la corrupción, pero falta una pregunta por hacerse: ¿De quién la mano que corrompe? Esa mano viene siempre del mismo lugar, digamos de la superestructura, en términos altusserianos, del círculo rojo en términos duranbarbistas o de los poderes facticos en términos de realidad.

La Obra pública fue y será la puerta de entrada a la corrupción, entonces aparecen los bolsos de López, con dinero que le entrego Calcaterra, el primo del presidente Macri. ¿López es un corrupto? Si, pero es más inocente que el corruptor. Los americanos suelen decir que cada hombre tiene su precio.

Entonces yo tendré el mío, porque el hombre no es bueno o malo, el hombre es bueno y malo, solo los anticuerpos ideológicos e inquebrantables lo hacen “El hombre Nuevo”, muchos construimos nuestra historia sobre compañeros muertos, eso nos hace menos creyentes, menos ilusos pero más fieles a nuestra propia historia.

Si olvidamos de dónde venimos, si negamos nuestras historias familiares, estamos condenados a que nuestro cerebro sea colonizado por las redes sociales, por los medios de comunicación o simplemente por las opiniones de otros.

El domingo 27, hubo cambios importantes, ojala el nuevo presidente no sea como el anterior, que pueda solucionar los graves problemas que nos ha dejado Macri, que haya trabajo para todos en la Argentina, que haya salud y educación pública y gratuita para todos los argentinos, que el estado sea garantía de equidad, que los que más tienen paguen más impuestos para que los que menos tienen tengan más oportunidades.

Ojalá se cumpla con lo dicho en campaña y pongamos en funcionamiento la industria y la ciencia, si es así volverá la felicidad y volveremos al estado de bienestar, si no es así, muchos nos encargaremos de hacer sentir nuestras pequeñas voces para criticar y combatir las injusticias.

Si he ofendido a alguien que se sintió mal con mi alegría por la derrota de otro gobierno neoliberal, pido sentidas disculpas.

Realmente estoy muy contento porque Macri ya fue, ojalá Alberto Fernández me sorprenda como lo hizo Néstor Kirchner, a quien voté solo para botar a Menem.

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