ColumnistasRaúl Sciarretta en el texto marxista argentino (1959-1971)

Carlos Riedel9 octubre, 2019

Por Pablo Gallardo...

A Luis Mattini: Intelectual, obrero y partisano

I

El marxismo de Sciarretta: un conjunto de traducciones, prólogos y artículos destinados a inscribirse en el texto marxista argentino. Recorrido datado entre 1959 y 1971. Es decir, entre dos prólogos de dos ediciones de un mismo libro, Fenomenología y materialismo dialéctico libro del filósofo vietnamita Tran Duc Thao,  editado en Francia en 1951, el cual  tiene su primera edición argentina en 1959, a través de editorial Lautaro, uno de los tantos sellos editoriales que orbitaban en el espacio cultural del Partido Comunista Argentino.  El segundo prólogo, es de la edición de 1971 y es el acto de cierre. El prólogo a la primera edición del libro de Thao (1959) constituye una síntesis de las tensiones entre la apertura a otros horizontes filosóficos desde el campo del comunismo argentino liderado por Agosti  y la posterior clausura ortodoxa de dicho proyecto intelectual con un pálido epigonismo filosófico de la ortodoxia del Diamat.  Mientras que el segundo (1971) es estrictamente althusseriano.

A partir de allí hay un desplazamiento de los problemas teórico-políticos del marxismo hacia el campo psicoanalítico. Una nueva dirección.

II

Raúl Sciarretta (Zárate 1922-Buenos Aires 1999) nace a la escritura (breve, fragmentaria, algo forzada) en su condición de intelectual de partido, como prologuista -además de traductor- de dicha edición, lo que constituye su primera marca de inscripción en el “texto marxista” y señala su vocación filosófica en general y en el campo del marxismo teórico en particular. En filosofía marxista de los 60´: más cerca de Galvano DellaVolpe que de Antonio Gramsci (tradujo a ambos), y Althusser como “estación final”, o nuevo comienzo.

III

Digresión: Para poder solventar la trama del pensar, Raul Sciarretta ingresó al Partido, una red de contención y una frontera, un orden. Contribuyó a la ortodoxia cientificista y vulgar del marxismo-leninismo aunque también puso la materialidad significante del cuerpo en la militancia real y estuvo detenido a disposición del PEN, en 1963.  Experientia sive praxis: para poder continuar en dirección a lo abierto (puesto que de eso se trata pensar) finalmente tuvo que romper con el Partido.

IV

1971.Una década más tarde de la primera edición, la editorial Nueva Visión compra los derechos de las publicaciones de editorial Lautaro y reedita Fenomenología y materialismo dialéctico, con un nuevo prólogo de Raúl. Para ese año, Sciarretta ya era un intelectual asociado a las mutaciones del campo psicoanalítico y la “epistemología del psicoanálisis”. Quedaban no muy atrás, su ruptura con el PCA en 1964, no sin antes haber realizado una labor de comisariado filosófico en la discusión con Oscar del Barco en Cuadernos de Cultura, un año antes. Su acercamiento por esos años al filósofo Carlos Astrada, es síntoma de la influencia que el filósofo argentino en su giro marxista de la década del 50 empezaba a tener sobre vastos sectores juveniles desalentados de la ortodoxia. Pero su posterior alejamiento de la filosofía de Astrada estaba signado por la modernización cultural de los 60´ y la irrupción de Althusser en los programas de lectura de la nueva izquierda intelectual argentina

V

Con el fin del ciclo Codovilla (1964), el mismo Sciarretta romperá con el PC, y comenzará un viraje hacia una relación no orgánica con grupos de la Izquierda nacional, y eventualmente con los mismos militantes cordobeses que contribuyó a expulsar, y a promover el althusserianismo teórico en el campo intelectual. Esto no resulta en una deriva extraña : la constitución epistemológica de la ciencia y la filosofía de Marx, el peso de la objetividad en la “ciencia de la historia”, el rechazo de la subjetividad del idealismo fenomenológico, la defensa del materialismo dialéctico, son temas que constituían  los trazos argumentales  de Raúl Sciarretta desde la década del 50´ y también de su teórico marxista italiano predilecto, Galvano Della Volpe quien oficiará de breve estación intermedia en su recorrido  hacia la estricta adopción de la lectura althusseriana de Marx.

Los artículos sobre Carlos Astrada y dos sobre Althusser, al igual que la nueva lectura  en el nuevo prólogo de Tran Duc Thao, confluyen en una operación de lectura de corte althusseriano en la que no faltan los núcleos temáticos centrales del pensador francés: la revalorización de la especificidad de la práctica teórica y del marxismo como discurso científico, la noción de corte epistemológico y la postulación de la crítica de la economía política de El capital como una ruptura con el humanismo teórico y el historicismo de la filosofía hegeliana.

A diferencia del prólogo de 1959, la recusación ahora se dirige plenamente hacia el carácter historicista- humanista de los aportes de la filosofía marxista de Thao. La diferencia con el prólogo a la primera edición obedece a un creciente reconocimiento de la superación del horizonte clásico de la descripción fenomenológica como idealismo del sujeto trascendental hacia la tematización materialista del mundo de la vida y la historicidad. En síntesis, Sciarretta celebra la primera parte del estudio de Thao dedicada a Edmund Husserl y destruye los aportes materialistas marxistas de la segunda parte (al revés de 1959).

El nudo de dicha impugnación a los aportes del filósofo vietnamita está dado por la vigencia de la ardua discusión del tránsito de Hegel a Marx (inversión, supresión, superación, etc.)es decir, sobre las continuidades y rupturas de la filosofía de Marx con Hegel, el más importante y ambivalente inspirador de la “contradicción dialéctica” en la historicidad.

De hecho, Sciarretta ya había resaltado años antes, por medio de su lectura de Astrada, la principal contribución de Mao a la filosofía marxista: el concepto de contradicción. Sciarretta encuentra en La doble faz de la dialéctica, una “dialéctica de lo múltiple” de eminente cuño maoísta.   No se trata de una dialéctica unitaria –monista- sino de un pluralismo ontológico de la “pluralidad de contradicciones reales.”  Por eso  Sciarretta  propinará un “golpe parricida” a Astrada al recusar la  noción astradiana de praxis en tanto “razón dialéctica” y  motor de la historia: detrás de la filosofía de la praxis vislumbra un retroceso hacia  humanismo teórico de la alienación y el encuentro del hombre con su “esencia” alienada, es decir con el sujeto y la sustancia, el monismo de la unidad simple originaria al que retorna mediante un retroceso teórico que lo lleva a abandonar la posibilidad (althusseriana) de abordar la lógica del proceso histórico como una totalidad compleja con varios niveles y cuyas categorías centrales  son la “contradicción sobredeterminada” y la “estructura con dominante” de las formaciones sociales.

VI

Sin embargo, no todo es teoría: la alianza de la filosofía marxista con la cultura tecnocientifica en la formación de sistemas tiene que vérselas cara a cara con la capacidad desquiciadora de la acción humana en el terreno de la historia.  En el mismo año del nuevo prólogo de Thao y de su artículo crítico sobre Carlos Astrada, Sciarretta va a retomar las críticas al teoricismo neutralizador de la lucha de clases y la práctica política que emergieron luego de la salida de Para leer El capital y que posteriormente serán incorporadas por el mismo Althusser como elementos de su ya conocida autocrítica.

Y apura las siguientes formulaciones:

“Althusser viene del revisionismo, rebasa el revisionismo…. Desde el revisionismo hace posible a sus discípulos ir hacia otra reformulación política…organizarse en una puesta política con otra definición con un planteo revolucionario, dentro del Partido Socialista Unificado, quiere decir que todo lo que sale de Althusser llega así a definirse en términos de maoismo.

Sin embargo, culmina “lo que no se puede reducir a ciencia es la practica social como practica de acción, que lo que no se puede reducir a ciencia es la práctica de la violencia en los términos de Marx…Entonces tenemos la obturación de la práctica política en términos de ejercicio de la violencia….y ahí volvemos a encontrar la coexistencia de Althusser con el revisionismo.”

Es notable que en el conjunto de discusiones al interior de la nueva izquierda intelectual argentina sobre la recepción de Althusser, entre quienes impugnaban directamente su pertinencia teórica para la acción política revolucionaria, y aquellos que- via Regis Debray o Martha Hanecker- encontraban en las tesis althusserianas un discurso legitimador de las estrategias de guerra revolucionaria, Sciarretta realice una triple operación: 1) adhiera tout court a la teoría althusseriana  2) consigne su incompatibilidad con la práctica de la violencia política, 3) resuelva dicha incompatibilidad en términos desfavorables (“revisionismo”) hacia el pensandor francés. Estos argumentos sugieren, en todo caso, un apoyo tácito a la estrategia de la lucha armada y con ello a las modulaciones más voluntaristas de las convicciones humanocéntricas e historicistas de los principales conceptos del marxismo político guevarista.

VII

Nos queda la sensación de que el pasaje al acto queda preso de una dialéctica trunca. La reflexión filosófica sobre el psicoanálisis, la crítica del mismo, tal vez alumbre mejores horizontes. Lo cierto es que más allá de la sociología de los intelectuales que podamos hacer para pensar el oxímoron de un antihumanismo teórico políticamente guevarista, entendemos la dualidad: trascendencia de la forma e inmanencia de la vida. La contradicción- la tragedia ¿teórica?- de Raúl Sciarretta es absolutamente marxista.

Bibliografía:

Sciarretta, Raúl. Prologo(s) a  Thao, Tran Duc: Fenomenología y materialismo dialectico, ediciones de Lautaro (1959) y Nueva Visión (1971).

Sciarretta Raúl, La doble Faz de la dialéctica (reseña del libro de Carlos Astrada), Cuadernos de Cultura, 1962.

Sciarretta Raúl.: Carlos Astrada, un filósofo militante, en Revista Los Libros, 1971.

Sciarretta, Raúl.: Althusser, en Revista Los libros, 1969.

Sciarretta Raúl.: Louis Althusser y la epistemología de las ciencias sociales, Revista de Psicología, 1971.