ColumnistasLa Ley Evita

Carlos Riedel10 septiembre, 2019

Por Dana Carrara (Secretaria de Juventud del Partido Justicialista Campana)... El 09 de septiembre de 1947, en nuestro País se sancionaba la ley 13.010 que consagró el Sufragio Femenino; hito fundamental que marcara la historia Argentina.

La conquista del voto femenino no surgió de un día para el otro. Para poder llegar a la instancia de sanción en el Congreso de la Nación, la lucha feminista fue un factor sustancial para este logro. De la mano de las compañeras socialistas Alicia Moreau, Sara Justo, Julieta Lanteri y Elvira Rawson de Dellepiane fundadoras del “Comité Pro-Sufragio Femenino” -quienes en 1907 iniciaran el largo camino- se fue configurando  cabalmente esta idea que ya, por aquellos años, resultaba apremiante.

Pero no fue hasta la llegada de  Juan Domingo Perón y nuestra compañera Evita,   quienes encarnaron un gobierno que expresara el  proyecto de país que interpretó la necesidad de su pueblo,  que esta necesidad, este derecho,  no cobró cuerpo; y por impulso y gestión de la  “Abanderada de los Humildes” y las Mujeres, nació la ley que garantizaría nuestra participación directa en las decisiones políticas de nuestro pueblo.

Poco después de la asunción de Perón en el 45, Evita envió un contundente mensaje al pueblo argentino; principalmente a las mujeres: “La mujer argentina ha superado el período de las tutorías civiles. La mujer debe afirmar su acción, la mujer debe votar.”

A partir de esta definición crucial, Eva emprenderá la campaña por la ampliación de los derechos civiles de las mujeres.

A 72 años de la promulgación de esta Ley, y en perspectiva, resulta imposible concebir la idea de que las políticas propias de la lucha feminista puedan efectivizarse sin un proyecto de país que alce la bandera de la Justicia Social.

Esta es una oportunidad que nos insta a reflexionar sobre  el rol que ha desempeñado la mujer a través de la historia y del peronismo, en pos de la reivindicación y ampliación de los derechos, por lo imprescindible que resulta realizarnos en una sociedad de iguales que impulse la equidad y promueva la participación política activa de todos sus miembros y miembras.

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