Caminos CercanosMachirulos - Historias Breves II

Carlos Riedel23 septiembre, 2019

Por Sonita...

Después de ir y venir, de denuncias, de perdones, de perimetrales violadas, de muchas palizas, pudieron llegar a un acuerdo de visitas con el padre de su hija.

Habían transcurrido más de seis años, en los que Valeria no salió de su casa, con excepción de las etapas en que estaban juntos, y las salidas eran  “en familia”, pero de eso también hacía mucho tiempo.

Era el primer fin de semana que tenía para ella, que podría salir sin temor a que la interceda en la calle, para arrastrarla de los pelos, tirarla al piso y patearla en la puerta de la casa,  como tantas veces ocurrió.  Valeria tenía certeza que mientras estuviera cuidando a la hija de ambos, José no sería capaz de seguirla, y después de todo, parecía más calmado.

Cuando quedó sola, se arregló, como pudo. No lograba quitar de su cara, de su mirada, la inmensa tristeza, el sufrimiento y dolor de tantos años de sometimiento y violencia.   Había aceptado a su amigo de la infancia, la invitación a comer pizzas caseras.   Beto, su amigo, había sido su confidente desde siempre, era su amigo incondicional; pero José había logrado aislarla de sus amistades, así que estaba ansiosa por el reencuentro, por tener con quien hablar y alivianar sus penas.

Dio de comer al perro, cerró la casa, y camino las pocas cuadras hasta la casa de su amigo.  Tocó el timbre, Beto no tardó en abrir la puerta, estaba esperando a su amiga. Ese instante, fugaz y eterno, en que la puerta se abre, José aparece de la nada, tumbando de una piña a Beto, para luego arrastrarla de los pocos pelos que le quedan hasta el auto.

Manejó un buen rato, quizás una hora, una interminable hora de insultos, y golpes; porque mientras con una mano manejaba, con la otra le pegaba piñas en la cara.

Valeria pensó en tirarse, pero la velocidad en que circulaban, era una muerte segura, y no podía dejar a su hija para que sea criada por ese padre!  Así que rezó.

La bajó en un descampado, la tiró al suelo, y sacó un cuchillo, reluciente a la luz de la luna, lo apoyó en su cuello, la miró con furia, desencajado, presionó y una línea enrojecida  quedó marcada.

Quizás Dios, quizás alguna otra fuerza milagrosa, lo detuvo.

- No puedo dejar a mi hija sin madre! ….

La subió al auto y la regresó de un empujón a la puerta de su casa.

Valeria no supo nunca donde había quedado su hija, pero supo que nunca, nunca más sería libre.

El régimen de visitas hizo que José siguiera yendo a buscar a su hija fin de semana por medio.  Un día José se enteró que aquel supuesto amante de Valeria, al que lo había dejado desmayado esa noche, era Beto, ese Beto que tantas veces Valeria le había nombrado, que era casi un hermano para ella.

Por eso cuando fue a retirar a su hija, y  tuvo oportunidad de hablar con Valeria, le hizo saber su enojo!!!

-  Sos idiota!!! Boluda de mierda!  Porque no me dijiste que era Beto?!!!!! Casi me haces hacer una cagada!!!!!!!!

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